La misión

Fuego en la Montaña

Subimos para encontrar fuego.
Pero también para bajar por otros.

Todos estamos construyendo algo. Una empresa, una familia, una segunda oportunidad, una vida, un sueño.

Y en medio de ese ascenso también nos cansamos. A veces nos perdemos. A veces seguimos caminando por pura inercia, sin recordar bien hacia dónde íbamos.

El Fuego en la Montaña nace porque todos necesitamos un sitio para descansar y volver a la misión.

La montaña

La montaña representa el camino. Ese lugar donde crecemos, luchamos, aprendemos, nos equivocamos y descubrimos que construir algo importante también exige carácter.

Josué Nikao no habla de la montaña porque haya llegado a la cima. Habla de ella porque también se ha perdido. Porque también ha tenido que reconstruirse. Porque también sigue subiendo.

El fuego

Hay cosas que uno no encuentra para guardarlas.

El fuego es Fuerza. Fe. Esperanza. Dirección. Vocación. Una segunda oportunidad. A veces no llega como una respuesta completa, sino como una pequeña brasa suficiente para seguir dando el siguiente paso.

Pero nadie se queda contemplando el fuego. Cuando podemos, volvemos por alguien. No para salvarlo como héroes, sino para caminar un tramo juntos y recordarle que todavía hay camino y que aún hay fuerzas para seguir.

El refugio

También necesitamos lugares donde detenernos.

Lugares donde podamos alimentarnos, recuperar fuerzas, conversar, aprender, sanar y recordar por qué comenzamos.

No siempre tendrán la misma forma. A veces serán una sala, un patio, un jardín, una mesa abierta o una conversación honesta entre personas que todavía están buscando a Dios sin pretender tener todas las respuestas.

Una primera expresión

Pan & Café

Pan y Café nace para compartir el pan y alimentar el alma.

Una sala, un patio, un jardín. Algo de comer. Café caliente. Música hecha por amigos. Una historia. Una conversación. Un momento para hablar de Dios sin pretender tener todas las respuestas.

Si necesitas comer, habrá algo.
Si necesitas sentarte, habrá lugar.
Si necesitas hablar, queremos escuchar.
Y si estás buscando a Dios, nosotros también.

Hay lugar.

“Ayudo a personas que construyen cosas importantes.”

Puede ser una empresa, una familia, una segunda oportunidad, una vida, una fe o un sueño.

Este es un espacio seguro para que las personas encuentren fuego, descansen cuando sea necesario y, con el tiempo, también puedan volver por alguien más.

El Refugio y la Misión

Donde el fuego se enciende... y desde donde salimos a en busca de más.

Cuentan que hay un lugar en lo alto de una montaña donde el fuego nunca se apaga.

Hasta ahí llegan personas después de caminos muy distintos. Algunos llegan cansados. Otros perdidos. Algunos todavía llevan un sueño entre las manos, aunque ya casi no recuerdan por qué comenzaron.

No todos llegan de la misma manera. Ni todos encuentran lo mismo.

Algunos encuentran propósito. Otros recuperan la fe. Algunos simplemente descansan lo suficiente para volver a escuchar aquello que el ruido había apagado.

Pero cuentan también que sucede algo extraño en esa montaña.

De vez en cuando, alguien que ya recuperó fuerzas se levanta, mira hacia abajo y recuerda que allá afuera todavía hay alguien caminando solo.

Entonces baja.

No baja porque tenga todas las respuestas.
No baja para salvar a nadie.
Baja porque alguna vez alguien también caminó a su lado.

Y cuando encuentra a alguien, no lo carga hasta la cima.

Camina con él.

A veces conversan. A veces guardan silencio. A veces sólo avanzan un poco.

Hasta que un día ambos vuelven a ver el fuego.

Y quizá eso sea lo más hermoso de la montaña:

que nadie encuentra el fuego solamente para sí mismo.

Algún día, aquel que llegó cansado también recuperará fuerzas. Y cuando esté listo, mirará hacia abajo.

Entonces comprenderá qué hacer.

Volverá por alguien.

No sé todavía hasta dónde llegará esto. Y no necesito saberlo.

Por ahora basta con abrir una casa, encender una pequeña fogata y dejar un lugar libre para quien lo necesite.

— Josué Nikao